La erupción del volcán Chaitén en 2008: Resumen gráfico de su cronología y efectos

    Jorge E. Romero 1

    Departamento de Geología, Universidad de Atacama, Copayapu 485, Copiapó, Chile. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

    Desconocido antes de su gran erupción, el austral Volcán Chaitén despertó el 1 de Mayo de 2008. Según el registro geológico, este volcán había permanecido unos 300 años dormido y había tenido una serie de erupciones volcánicas de gran explosividad. La erupción de 2008 fue de carácter subpliniano, evacuando cerca de 1 km cúbico de material fragmentado (tefra) y casi 0.8 km cúbicos de lava en una serie de domos que se formaron en la cima. La presente contribución corresponde a una revisión de los hechos que sucedieron en dicha erupción, a partir de investigaciones formales realizadas por diversos equipos científicos, con un enfoque sencillo para una amplia lectura.

     

    Introducción

     

    El volcán Chaitén, hasta antes de la erupción de 2008, era virtualmente desconocido para la mayoría de los habitantes de la zona, e incluso muy poco estudiado en términos geológicos y volcanológicos. Inicialmente se pensó que la última erupción de este pequeño volcán de apenas 900 metros (Fig.1) había acontecido hace unos 9370 - 9810 años atrás, sin embargo los rasgos geológicos recientes, como el domo(acumulación de lava) bien preservado y con escasa vegetación en la cima, indicaban una actividad mucho menos antigua. En 2004 Naranjo y Stern identificaron una capa de tefra (depósito de material volcánico fragmentado)  producida por un flujo piroclástico (corriente caliente de gas, ceniza y rocas) y otra por caída de cenizas que se correlacionaban bien con una gran erupción formadora del anfiteatro (Fig.1)  que corona la cima del volcán - caldera - producido por una gran explosión. Adicionalmente se encontraron con otros depósitos datados entre 3.820 y 1.840 años atrás, muy similares en composición a los del Chaitén, sin embargo estos fueron desestimados como del volcán dado que se encontraban en el eje de caída de cenizas del volcán Michinmahuida (Major y Lara, 2013). Para los últimos diez mil años, Amigo et al. (2013) encontró cuatro depósitos de ceniza correlacionados a la actividad del Chaitén, hace 9,9-9,6, >7,6-7,3, 5,3-4,9, y 0,5-0,3 mil años. Para las de unos 9 y 5 mil años se ha estimado que fueron erupciones grandes en magnitud (mayores a las de 2008), con emisión de unos 5 km³ de ceniza para la última caída de tefra (Fig.2) (Watt et al., 2013), mientras que el evento de hace 500-300 años parece ser similar a la de 2008. Lara et al. (2013) ha identificado una erupción entre 1625-1658 que podría haber sido observada por exploradores y que depositó ceniza hacia el oriente del volcán con flujos de barro volcánico (lahares) hacia el río Chaitén. Esto está demostrando que el volcán Chaitén es uno de los volcanes más activos y explosivos de la región meridional de la Zona Volcánica Sur de los Andes (Watt et al., 2013).

    Fig. 1: Modelo de elevación digital ASTER del volcán Chaitén antes de la erupción del 2008. Se observa su reducida altura y la caldera en su cima como una gran depresión, dentro de la cual ha crecido un domo. Hacia el fondo de la imagen se aprecia el pueblo de Chaitén y a media distancia el valle que los conecta (Río Blanco).

    Fig. 2: Depósito de caída de tefra de unos 5 mil años de antigüedad, asociado inicialmente a una erupción del volcán Michinmahuida pero que recientemente se ha postulado como responsable al volcán Chaitén. Foto: S. Watt.

     

    La erupción del 2008

     

    Fase explosiva inicial

     

    Se puede subdividir a este ciclo eruptivo en al menos 2 fases eruptivas notoriamente diferenciadas entre sí; Fase explosiva "subpliniana" y la fase efusiva de crecimiento de domos. La primera fase estuvo precedida por un enjambre sísmico de corta duración (unas 36 horas), lo cual inicialmente fue detectado por las estaciones sísmicas ubicadas en el Complejo Volcánico Cordón Caulle, distante a más de 290 kilómetros más al norte. Algunos sismos VT (orígen volcano-tectónico) aparecieron a partir del 30 de Abril incrementándose en frecuencia y magnitud (hasta magnitud local 5). La erupción se produjo el 1 de mayo con pequeñas emisiones de ceniza (Major y Lara, 2013) para luego dar paso el 2 de mayo a las primeras explosiones con columnas plinianas (se utiliza para describir a la familia de erupciones más explosivas, caracterizadas por grandes columnas de gas y ceniza) cuyas alturas rozaron los 20 km (Fig.3).

    En ese intervalo sin-eruptivo (durante la erupción) se redujo la energía y frecuencia de los sismos, disminuyendo el día 4 de mayo a solo unos pocos sismos imperceptibles. Probablemente durante el inicio de la actividad, la erupción habría estado caracterizada por el contacto del magma con el acuífero del volcán, dando lugar a un episodio "freatomagmático" inicial.

    Posteriormente y a las 02.35 hora local comenzó la caída de ceniza en la ciudad de Chaitén y más tarde en la mañana se pudo establecer con claridad que se trataba del volcán Chaitén, anteriormente confundido con el Michinmahuida.

    Entre el 4 y el 5 de Mayo, la mayor parte de la sismicidad se localizó a profundidades de ~5km, posiblemente reflejando la dinámica al interior de la cámara magmática del volcán, muy superficial y enriquecida en gases volcánicos. La emisión de ceniza fue continua durante este periodo y estuvo marcada por la existencia de la columna oscilante de entre 10 y 20 km de altura. En cuanto al cráter, este se mantenía abierto y con un diámetro de unos 300 metros.

    Fig.3: El 2 de Mayo la columna eruptiva era claramente observable desde Puerto Montt. Fuente: Natalia Herrera.

     

    Episodios paroxismales (apogeo de la erupción)

     

    El 6 de Mayo, aproximadamente a las 08.45 hora local el cráter sufrió una expansión, producida por la constante erosión y debilitamiento del conducto a raíz de la violenta salida de material fracturado. Considerando que inicialmente se habían observado dos cráteres, estos se habrían unido aumentando a un diámetro de unos 800 m (Basualto et al., 2008). El brusco descenso de la energía necesaria para sustentar la columna eruptiva terminó por causar su colapso parcial, tras haber alcanzado una altura de 18-20 km (Fig.4) (Major y Lara, 2013; Folch et al., 2008; Carn et al., 2009; Durant et al., 2012). Esto generó numerosas pero locales Corrientes de Densidad Piroclástica (CDPs), consistentes en gas, vapor y cenizas mezcladas en una corriente que se mueve a ras de suelo a altas velocidades y temperaturas, que se distribuyeron entre 2 a 3 km lejos del cráter, mayormente hacia los flancos NO, N y NE del volcán. Ese mismo día se comenzó a movilizar a la ciudadanía por el riesgo eventual de una nueva explosión mayor y colapso de la columna. Posteriormente se habría registrado una última explosión con columnas de 20-22 km (Carn et al., 2009) el 8 de mayo. En general, con excepción del episodio del 8 de mayo, entre el 7 y 12 de mayo se registraron explosiones con columnas sostenidas de entre 3 y 14 km de altura, marcando un descenso en la actividad explosiva. En este periodo la columna continuó colapsando parcialmente desde la base, produciendo algunas pequeñas CDPs que arrasaron los bosques del flanco N del volcán, e incluso afectaron el Río Rayas, el cual mostraba en ese período importantes emanaciones de vapor producidas por la ebullición del agua. Además, como es de costumbre en erupciones explosivas,  vigorosas descargas eléctricas fueron observadas en la columna eruptiva. Si bien inicialmente se calculó de forma indirecta el total de material emitido en cerca de 4 km³ de tefra, al considerar de forma adecuada la altura de las columnas eruptivas y su duración de forma sostenida, se ha obtenido un valor de casi 0.31 km³ de magma (Romero et al., 2013), con un error aproximado del 4%, lo que implica que durante esta etapa de la erupción a penas se emitió 1 km³ de tefra (Carn et al., 2009). Esto permite inferir que si bien es cierto se trató de una erupción con varias columnas "plinianas", la erupción fue subpliniana (moderada a grande).

    Fig. 4; Columna eruptiva del 6 de Mayo de unos 20 km de altura. Fuente: Daniel Basualto y Patricia Santini.

     

    Lahares

    Durante las horas de la mañana del 12 de mayo, luego de una continua caída de ceniza, sumada a la extensa pluviosidad, se produjo una crecida de grandes dimensiones en el río Blanco, el cual se desbordó en su paso por los límites de la ciudad anegando al menos 5 cuadras hacia ambos costados del cauce, por un tramo de más de 200 metros depositando enormes cantidades de material en la ciudad (Fig. 5). El nivel del agua ascendió hasta 1,5 metros sobre su cauce habitual. Para este primer episodio más de 40 viviendas habían sido destruidas mientras que el día 20 de mayo la pérdida de hogares era cercana al 98% dada la continuidad del fenómeno (Fig.6). Esto además incluía daños severos en obras viales y de servicios básicos.

    Fig. 5; Chaitén cubierto casi en su totalidad por sedimentos transportados por el río Blanco. Fuente: Nicolás López Ferrada.

     

    Fase de crecimiento y colapsos de los domos 

     

    Año 2008

     

    Un domo volcánico es una acumulación de lava que adopta una forma de cúpula debido a la alta viscosidad de las rocas que lo componen. No está claro el momento exacto en el que se inicia esta fase de actividad, pero la sismicidad indica que esta habría comenzado entre el 8 y 12 de mayo (Basualto et al., 2008), la cual solo fue confirmada el día 22 de ese mes por una observación en terreno de OVDAS-SERNAGEOMIN. Sin embargo, durante estadios iniciales de la extrusión (salida) del domo se desarrolló una fase transicional entre la emisión de lava y emisión de cenizas. Según Pallister et al. (2013), la extrusión del domo habría sido inusitadamente rápida en comparación a otros domos bien monitoreados, calculada en una tasa de 66 m³/s durante las primeras dos semanas, mientras que el promedio durante los 4 primeros meses de crecimiento de domos habría alcanzado 45 m³/s, emitiendo un total de casi 0.5 km³ de lava.

    Fig. 6; Una casa destruida por la acción de lahares en el pueblo de Chaitén. Fuente: Eva Azocar.

    Durante el primer mes de construcción del nuevo domo, dos columnas eruptivas se mantenían hasta 4 km sobre el edificio volcánico, una de material denso y abundante tefra y piroclastos, y otra de mayormente gases y tefra en menor proporción. Ambas columnas fueron descendiendo en altura durante el final del primer mes de extrusión del domo nuevo. Adicionalmente cabe mencionar  la ocurrencia de numerosos sismos al E de la caldera volcánica (2-3 km) los cuales se situaron sobre una de las trazas secundarias de la Zona de Falla Liquiñe-Ofqui. Consecuentemente con el paso del tiempo, la actividad explosiva (columnas eruptivas) presentó una clara tendencia a la baja, con alturas cercanas a 1,0-1,5 km y no superiores 4 km. Esto último también de la mano con la sismicidad decreciente. En dicho contexto, en el mes de septiembre de 2008 un nuevo domo comenzó a crecer al W del domo antiguo. Durante este lapso de tiempo también se apreció la edificación de espinas (pináculos) de lava, murallones verticales que se desarrollaron hasta el 19 de Febrero del 2009. En el intertanto, el día 17 de noviembre un pequeño colapso del domo producido por una posible explosión lateral ocurrió a eso de las 17.20 h.l. generando un flujo de bloques y cenizas hacia el sector W. A partir de este evento la actividad eruptiva tiende a mostrar mayor cantidad y frecuencia de colapsos gravitacionales del domo, posiblemente dada la baja estabilidad estructural de los nuevos domos, su alta tasa de efusión y la sismicidad. En ese sentido, durante el 13 y 14 de diciembre se desarrollaron algunos colapsos importantes en los flancos S y E de los domos, mientras que estos últimos emitían abundante vapor de agua y gases a baja altura (Fig.7).

    Fig. 7. El complejo de domos en crecimiento emite una abundante columna de vapor de agua y gases durante Noviembre de 2008. Fuente: Mathias Sivila.

     

    Año 2009

     

    Ya en Enero del 2009 el nuevo complejo de domos terminó por rellenar casi completamente la caldera, aumentando la altura del volcán hasta aproximadamente 1.050 m.s.n.m. Para comienzos de Febrero de 2009 se edificó un nuevo pináculo sobre el domo nuevo 2, el cual tenía una altura mínima de 50 metros y laderas empinadas de 60º, con abundante emisión de gases y partículas.

    Fig.8; La zona de la explosión del 19 de febrero de 2009 en primer plano, dejó una extensa cicatriz (naranjo) y creó un depósito de rocas en forma de abanico (amarillo). Más atrás se observa el pináculo (línea roja) que genera un penacho de gas y cenizas finas. Fuente: Paul Duhart.

     

    El día 19 de febrero de 2009 a eso de las 11.00 aprox. Se registró un colapso parcial de los domos de unos 500 x 500 m. hacia el sur (Fig.8), lo cual generó una columna estimada en 20km de altura (según lugareños) y que según a las 14.00 habría alcanzado entre 6 a 8 km, de acuerdo con observaciones directas desde un avión de la FACH. Este colapso generó importantes flujos piroclásticos que alcanzaron 5 km ladera abajo, la mitad de la distancia existente entre el poblado de Chaitén y el volcán (Fig.9). El cauce y la vegetación en el valle del río Blanco (Chaitén) se vieron afectados por estos flujos, mientras que la desgasificación de los depósitos generó columnas de vapor y gas de varios cientos de metros. Las mediciones efectuadas el día 24 de febrero por SERNAGEOMIN entregaron una temperatura de ± 200º C en el nuevo domo 1, el pináculo (espina) a ± 270º C, los depósitos de colapso a ± 130º C y el río con temperaturas fluctuantes entre los ± 50º y 70º C. A excepción del evento del 19.02.09, donde se produjo un incremento en la sismicidad, con un enjambre sísmico, la sismicidad durante el resto de ese mes y en marzo continuó estable como en períodos anteriores. A partir de esa fecha también se inicia un estadio final de actividad caracterizado por un "crecimiento endógeno" o interior de los domos. A fines de ese mes los colapsos del domo continuaron, siendo de menor envergadura que los del día 19, aunque modificando la morfología de los domos. En la cima durante el mes de marzo aún fue apreciable el pináculo, el cual creció considerablemente e incluso presentó incandescencia nocturna, mostrando fracturas notables en su estructura para fines de abril. Desde abril y hasta el 17 de septiembre del 2009 no se apreció cambio alguno en la actividad del volcán, la cual continuó con columnas de material hasta alturas máximas de 1,5 km sobre el cráter, compuestas principalmente por gases y partículas. En cuanto a la sismicidad durante el período mencionado también tuvo muy pocas variaciones, concentrándose entre 16 a 18 sismos diarios tipo de magnitudes entre 1,9 y 4,4 (Ml). El día 29 de septiembre se comprobó mediante un sobrevuelo, que el escarpe (cicatriz) generado el 19.02.09 por un colapso gravitacional de los domos, había sido rellenado con el crecimiento rápido de un domo aún más reciente (domo 3), aparentemente más voluminoso que los anteriores. Con posterioridad,  la actividad volcánica en general esta se presento similar a los meses anteriores, con escasas columnas de gases y cenizas, algunos flujos de bloques y cenizas, además de una sismicidad en disminución (desde 16 a 3 sismos diarios). Para enero de 2010 el crecimiento del domo alcanzó 0.8 km³ de lava, sin embargo se mantiene actualmente la desgasificación pasiva desde los domos y ocasionalmente se observa la incandescencia nocturna del área de la cima, indicando la presencia actividad geotérmica en forma de calor residual.

    Fig. 9; Flujo piroclástico en las cabeceras del río Blanco luego de la explosión del 19 de Febrero del 2009. Fuente: Dagoberto Guzmán.

     

    Efectos de la erupción

     

    La erupción del volcán Chaitén tuvo efectos principalmente sobre los asentamientos urbanos, el transporte y el ecosistema. Varios autores (eg. Guffanti et al., 2009; Martin et al., 2009; Reich et al., 2009; Wall et al., 2009; Horwell et al., 2010; Swanson et al., 2013, etc) han estudiado ampliamente estos efectos, sin embargo, a modo de síntesis se mencionan a continuación algunos de estos:

    Durante erupciones explosivas como la del volcán Chaitén  el producto volcánico de mayor alcance suele ser la ceniza. En el caso de esta erupción, donde los fragmentos eran de un tamaño particularmente fino, su distribución alcanzó una vasta área en tierra, especialmente sobre la Patagonia Argentina. El volumen total de material evacuado es de 0,5-1,0 km³ de tefra, lo que se traduce en unos 0.3 km³ de magma (Major y Lara, 2013). El efecto es perdurable cuando esta ceniza se deposita en grandes espesores sobre el suelo (Fig.10), cubriendo el pasto e impidiendo la alimentación del ganado, sin embargo los depósitos de la erupción parecen ser considerablemente delgados (Fig.11), lo que puede disminuir el efecto en la flora en la zona distal del volcán.

    Fig. 10; Unos 20 cm de ceniza cubren el suelo del bosque cerca del volcán. Fuente: S. Watt.

     

    Fig.11; Depósito distal de cenizas en Argentina, de pocos milimetros. Fuente: S. Watt.

    Fig. 12; Pluma de cenizas volcánicas flotando en la atmósfera, por casi 3 mil kilómetros de distancia sobre la Patagonia. Fuente: Nasa Earth Observatory.

     

    La caída de ceniza en Chile y en Argentina afectó la infraestructura, agricultura y población (Wall et al., 2009). Por otro lado, la fineza de las partículas produce afecciones respiratorias e irritaciones de diverso tipo a los seres vivos. La fracción respirable podría ser dañina en exposiciones prolongadas para la gente (Reich et al., 2009; Horwell et al., 2010) afectando la calidad del aire (Martin et al., 2009). Por otro lado, como también se acumula en las turbinas de aviones pone en riesgo la aviación, lo que impide el transporte aéreo mientras las partículas se encuentran concentradas y flotantes en la atmósfera (Fig.12). En ese sentido, 158 vuelos debieron ser cancelados, 5 aviones sufrieron daños y 16 aeropuertos vieron afectadas sus operaciones, con costos que ascienden a más de 3,2 millones de dólares (Guffanti et al., 2009). Esto además se acompaña de las emisiones gaseosas del volcán, que son abundantes durante la etapa explosiva. Por otro lado, las corrientes de densidad piroclásticas (CDPs) arrasaron con alrededor de 480 km² de bosque nativo (Swanson et al., 2013) (Fig. 13, 14).

     

    Fig. 13; Bosques "barridos" por una corriente piroclástica en las inmediaciones de la caldera del Chaitén. Fuente: Ricardo Barrera Braum.

    Según López-Escobar et al. (2008) los gases volcánicos como el H2O, CO2, HF, HCl y SO2 al reaccionar entre ellos (en reacciones separadas por cierto) pueden producir agua, fluor, ácido carbónico, SO3 y ácido sulfúrico. Estos a su vez pueden producir lluvia ácida, fenómeno ampliamente observado en las adyacencias del volcán y que generó importantes daños ecológicos. Numeroso ganado, afectado posiblemente por la solidificación de la ceniza (presente en el pasto del que se alimentaban) en su aparato digestivo, murió durante la erupción cerca del volcán, incluso también animales domésticos como gatos y perros se vieron perjudicados. Aunque no tan abundantes en esta erupción, el Radón, U y Th aumentan la radiactividad y pueden producir afecciones en el sistema nervioso. A partir de la ceniza del volcán Chaitén es posible sintetizar zeolitas, las cuales pueden ayudar en la purificación del agua (López-Escobar et al., 2008). 

     

    Fig. 14; Bosques derribados en el flanco noroeste del volcán Chaitén debido a las corrientes piroclásticas. Fuente: Charles Crisafulli

    Las pérdidas ocasionadas por esta erupción volcánica y sus respectivas fases son cuantiosas, y se pueden calcular en varios millones de dólares en infraestructura pública y propiedad privada dañada o totalmente perdida (especialmente en el poblado de Chaitén), además de la pérdidas en la pesca, la agricultura, ganadería, turismo, etc. Si bien es un tema de discusión hasta hoy, geológicamente Chaitén no resulta un lugar seguro para la población. El constante proceso de retransporte de cenizas desde la parte alta del río Blanco continúa sedimentando material en Chaitén, lo cual puede prolongarse por un tiempo indeterminado y, bajo ciertas condiciones meteorológicas, desencadenar aluviones de material volcánico. Por otro lado, la inestabilidad del complejo de domos puede dar lugar a avalanchas volcánicas importantes, que causen flujos de bloques y ceniza aguas abajo. En peores escenarios, la ocurrencia de pulsos de reactivamiento (que se han dado en otros procesos eruptivos con estados similares a los del Chaitén) podría desencadenar eventos con rompimiento de los domos, o con colapsos parciales asociados a explosiones "dirigidas" que constituyen una seria amenaza. Es poco probable que se desarrollen erupciones tan intensas como la de 2008 en un lapso de tiempo cercano, sin embargo el registro tefrocronológico es claro y señala la existencia de varias erupciones similares e incluso mayores a las de 2008 (Watt et al., 2013; Amigo et al., 2013; Lara et al., 2013, etc.) por lo que es casi seguro que nuevas erupciones de este tipo se desarrollaran en un futuro (quizás varias decenas o cientos de años).

    Agradecimientos

     

    Se agradecen los aportes de O. Herrera y J. Petersen (†), geólogos, quienes apoyaron, criticaron y ayudaron a formular ideas para este trabajo. Al distinguido volcanólogo Óscar González- Ferrán, por valorar este trabajo de síntesis antes de fallecer. Un especial agradecimiento a Sr. Werner Luis Lantchner, creador de la página www.inglaer.com  por apoyar la iniciativa e incentivar su publicación. Se agradecen las fotografías gentilmente proporcionadas por Daniel Basualto (Sernageomin), Cristian Brown, Sebastian Watt, Ricardo Barrera Braum, Nicolás López Ferrada, Oscar Araya Vergara, Paul Duhart y Frederick Swanson. El autor dedica esta breve reseña de la erupción a los profesores Leopoldo López-Escobar  y Óscar González-Ferrán (†), quienes lo incentivaron a investigar estos fenómenos.

     

    Referencias

    Ver número especial de Andean Geology

    Amigo, Á.; Lara, L.E.; Smith, V.C. 2013. Holocene re- cord of large explosive eruptions from Chaitén and Michinmahuida Volcanoes, Chile. Andean Geology 40 (2): 227-248.

    Carn, S.A.; Pallister, J.S.; Lara, L.; Ewert, J.W.; Watt, S.; Prata, A.J.; Thomas, R.J.; Villarosa, G. 2009. The unexpected awakening of Chaitén Volcano, Chile. Eos, Transactions of the American Geophysical Union 90 (24): 205-206.

    Durant, A.J.; Villarosa, G.; Rose, W.I.; Dellelle, P.; Prata, A.J.; Viramonte, J.G. 2012. Long-range volcanic ash transport and fallout during the 2008 eruption of Chaitén Volcano, Chile. Physics and Chemistry of the Earth 45-46: 50-64.

    Guffanti, M.; C. Benitez; M. Andrioli; R. Romero, and T. J. Casadevall. 2008. Widespread effects on aviation of the 2008 eruption of Chaitén volcano, Chile, Eos Trans. AGU, 89(53), Fall Meet. Suppl., Abstract V42C- 03.

    Horwell, C.J.; Le Blond, J.S.; Michnowicz, S.A.K.; Cressey, G. 2010. Cristobalite in a rhyolitic lava dome: evolution of ash hazard. Bulletin of Volcanology 72: 249-253.

    Lara, L.E.; Moreno, R.; Amigo, Á.; Hoblitt, R.P.; Pierson, T.C. 2013. Late Holocene history of Chaitén Volcano: New evidence for a 17th century eruption. Andean Geology 40 (2): 249-261.

    Major J.J.; Lara, L.E. Overview of the Chaitén volcano, Chile, and its 2008-2009 eruption. Andean Geology 40 (2): 196-215.

    Martin, R.S.; Watt, S.F.L.; Pyle, D.M.; Mather, T.A.; Matthews, N.E.; Georg, R.B.; Day, J.A.; Fairhead, T.; Witt, M.L.I.; Quayle, B.M. 2009. Environmental effects of ashfall in Argentina from the 2008 Chaitén volcanic eruption. Journal of Volcanology and Geo- thermal Research 184: 462-472.

    Naranjo, J.A.; Stern, C.R. 2004. Holocene tephrochronol- ogy of the southernmost part (42°30’-45°S) of the Andean Southern Volcanic Zone. Revista Geológica de Chile 31 (2): 225-240.

    Pallister, J.S.; Diefenbach, A.; Burton, W.; Muñoz, J.; Griswold, J.; Lara, L.; Lowenstern, J.; Valenzuela, C. 2013. The Chaitén rhyolite lava dome: Eruption sequence, lava dome volumes, rapid effusion rates and source of the rhyolite magma. Andean Geology 40 (2): 277-294.

    Reich, M.; Zúñiga, A.; Amigo, A.; Vargas, G.; Morata, D.; Palacios, C.; Parada, M.A.; Garreaud, R.D. 2009. Formation of cristobalite nanofibers during explosive volcanic eruptions. Geology 37 (5): 435-438.

    Romero, J.E.; Viramonte, J.G.; Scasso, R.A. Indirect tephra volume estimations using theorical models for some Chilean historical volcanic eruptions with sustained columns. Geosur, 2013 (En revisión).

    Watt, S.F.L.; Pyle, D.M.; Mather, T.A.; Martin, R.S.; Matthews, N.E. 2009. Fallout and distribution of volcanic ash over Argentina following the May 2008 explosive eruption of Chaitén, Chile. Jour- nal of Geophysical Research 114 (B04207).

    Folch, A.; Jorba, O.; Viramonte, J. 2008. Volcanic ash forecast: application to the May 2008 Chaitén eruption. Natural Hazards Earth System Science 8: 927-940.

    Basualto, D.; Peña, P.; Delgado, C.; Moreno, H.; Muñoz, J.O. 2008. Seismic activity related to the evolution of the explosive eruption of Chaitén Volcano in the Southern Andes Volcanic Zone. Eos, Transactions of the American Geophysical Union 89 (53), Fall Meet- ing Supplement, Abstract V43D-2178. San Francisco.

    López-Escobar, L.; Sanhuesa, V.; y Otorola-López, E. 2009. Consideraciones Relativas a la Erupción del Volcán Chaitén (Andes Sur 42º50’S) Ocurrida en Mayo del 2008 , Instituto GEA, Universidad de Concepción.

    Swanson, F.J.; Jones, J.A.; Crisafulli, C.; Lara, A. 2013. Effects of volcanic and hydrologic processes on forest vegetation, Chaitén Volcano, Chile. Andean Geology 40 (2): 359-391.

    Swanson, F.J.; Jones, J.A.; Crisafulli, C.; Lara, A. 2013. Effects of volcanic and hydrologic processes on forest vegetation, Chaitén Volcano, Chile. Andean Geology 40 (2): 359-391.

    Watt, S.F.L.; Pyle, D.M.; Mather, T.A. 2013. Evidence of mid- to late-Holocene explosive rhyolitic eruptions from Chaitén Volcano, Chile. Andean Geology 40 (2): 216-226.

     

     

    © 2018 Volcanochile.com Todos los derechos reservados

    Free Joomla! template by L.THEME